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Zaragoza

Pueblo Viejo de Belchite, un pueblo bajo la sombra de la Guerra Civil Española

el
14/06/2021

Conocido en muchos casos por las historias de fantasmas y las psicofonías, Belchite es mucho más que eso. En Belchite se respira la triste historia de un pueblo asolado por la guerra y que acabó reducido a escombros. Te lo enseñamos en este post.

Índice de contenido del post

Pueblo Viejo de Belchite, una localidad arrasada por la guerra
– El Arco de la Villa: Memoria y Paz
– Calle Mayor del Pueblo Viejo de Belchite
– Trujal
– Plaza Mayor y “Casa de la Domi”
– Plaza Vieja y Torre del Reloj
– Iglesia de San Martín de Tours
– Convento de San Agustín

Información práctica
– ¿Cómo llegar?
– Horarios
– Precio

Pueblo Viejo de Belchite, una localidad arrasada por la guerra

El sol está en lo alto y no hay apenas una sombra en las calles de Belchite. Llegamos a Belchite Nuevo en pleno mediodía y buscamos un lugar para comer antes de adentrarnos en lo que se conoce como Belchite Viejo, aquella localidad de Zaragoza donde la guerra se alargó más de lo previsto y fueron los lugareños quienes se vieron abocados a vivir en un pueblo devastado. 

El Arco de la Villa: Memoria y Paz

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“Prohibida la blasfemia” reza el Arco de la Villa, una de las puertas de entrada al Pueblo Viejo de Belchite

Cuando llegan las 16.00 de la tarde, nos encontramos en el Arco de la Villa con nuestra guía. Es una señora de mediana edad, oriunda de Belchite, que nos acompaña por las calles que fueron devastadas durante la guerra y el objetivo de los vándalos después.

Se esfuerza en hacer la visita amena, en mostrarnos el detalle histórico sin olvidar la faceta más personal y costumbrista. Nos acerca a la tradición, a la cultura y al entorno de Belchite. Pero, sobre todo, nos enseña el Belchite más cercano, el que le contaron sus padres y sus abuelos, el que los mayores que aún viven le han ido contando a ella. 

Pinta las historias con emoción, y las perfila con detalles, a veces incluso con nombres y apellidos. Nos traslada experiencias que, de no haber sido por ella, probablemente nunca habríamos conocido. 

La calle Mayor del Pueblo Viejo de Belchite

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Detalle de uno de los edificios de la calle Mayor

Tras atravesar el estrecho Arco de la Villa, avanzamos por la calle Mayor hacia el corazón de Belchite. Flanquean el camino de tierra las ruinas de edificios altos de ladrillo. Muchas de las puertas están tapiadas y en las que no, miramos hacia el interior, pero solo vemos escombros. En algunas de las casas solo pervive la fachada y el azul intenso del cielo se cuela a través de las ventanas sin cristales. 

En una de las casas, vemos un agujero a ras del suelo. Hoy solo vemos oscuridad dentro de él, pero en su época dorada, ahí guardaron vino y conservaron alimento y, cuando todo se complicó, dio esperanza y refugió a quienes se ocultaban de los disparos y la destrucción de la guerra. 

Trujal, un molino de aceite con una historia atroz

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Un antiguo trujal del Pueblo Viejo de Belchite, que se convirtió en fosa común para los caídos

Lo que iba a ser una ofensiva rápida, se alargó en Belchite durante 14 días entre finales de agosto y principios de septiembre de 1937. El sofocante calor azotaba y las bajas se acumulaban en ambos bandos. No había tiempo ni medios para enterrar a los caídos y los cuerpos se empezaban a descomponer en las calles.

Se presagiaba que al desastre de la guerra se le uniría un desastre sanitario si no buscaban una solución rápida. El pozo de un trujal, en el que poco tiempo atrás se molía la aceituna, fue el lugar que se designó como fosa común y donde se introdujeron alrededor de 80 cuerpos, que fueron cubiertos con cal viva para evitar la propagación de infecciones.

Aunque al acabar la guerra, los familiares de los fallecidos quisieron darles una sepultura digna, nunca pudieron recuperar los cuerpos de esta fosa común. En su memoria, el régimen de Franco erige un monumento conmemorativo circular, que es el que podemos visitar hoy en día. 

Plaza Mayor y la “Casa de la Domi”

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La casa de Dominica Fanlo era una de las más elegantes de Belchite

Continuamos adentrándonos en las historias de Belchite, mientras el sofocante calor nos acompaña a cada paso. En la Plaza Mayor, nos reciben las ruinas de lo que una vez fue la elegante vivienda de Dominica Fanlo. 

La conocida como la “Casa de la Domi” era la única casa de Belchite construida en hormigón. Tenía cuatro alturas y no solo tenía electricidad, sino también agua corriente, un lujo sólo al alcance de muy pocos. En la parte baja de la vivienda, la familia había abierto un comercio de telas, probablemente aprovechando el lugar privilegiado, ya que por allí pasaban las jóvenes que iban a por agua a la fuente justo en medio de la plaza. 

Plaza Vieja y Torre del Reloj

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Torre del Reloj y Cruz de los Caídos, en la Plaza Vieja de Belchite Viejo

Y llegamos al verdadero corazón de Belchite, el centro de la localidad, la Plaza Vieja. En ella, una cruz de hierro, la Cruz de los Caídos, forjada por los prisioneros republicanos de un campo de concentración cercano, conmemora el lugar donde fueron incinerados muchos de quienes perdieron la vida en esas dos semanas trágicas. 

Justo enfrente, vigilante y testigo de siglos de historia, aún perdura la Torre del Reloj, cuya silueta se percibe desde lo lejos, incluso desde fuera del recinto vallado de Belchite. Esta torre, declarada Bien de Interés Cultural en 2001, es prácticamente el único resto que perdura de la antigua iglesia de San Juan, de entre el siglo XIV y XV. 

A pesar de que la iglesia pasó a manos privadas y fue utilizada como teatro, como café e incluso salón de baile, el reloj siempre se mantuvo en lo alto de la torre. Hoy, que el tiempo se ha parado en el Pueblo Viejo de Belchite, ya no tiene manecillas que marquen las horas y en su lugar solo perdura la cuenca vacía de lo que décadas atrás atraía las miradas de quienes no querían llegar tarde. 

Iglesia de San Martín de Tours del Pueblo Viejo de Belchite

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Los versos en la puerta de San Martín de Tours es una de las estampas más icónicas de Belchite Viejo
Cúpula en la Iglesia de San Martín de Tours

Apenas unas decenas de metros de tierra y ladrillos caídos nos separan de la Iglesia de San Martín de Tours. En una puerta que ya nunca se cierra una copla nostálgica da la bienvenida a quien se acerca al Pueblo Viejo de Belchite: 

“Pueblo Viejo de Belchite 
Ya no te rondan zagales 
Ya no se oirán las jotas 
que cantaban nuestros padres” 
N.B. 

A pesar del presagio de estos versos en la puerta de la iglesia, hoy los guías de Belchite Viejo vuelven a hacer sonar la música entre las paredes del antiguo templo. Mientras observamos los detalles de lo que una vez fuera la principal iglesia de Belchite, un teléfono móvil y una pista de audio nos deleitan con la jota de Natalio Baquero, cantada con su propia voz, muchos años después de que escribiera estos versos en la puerta.

Convento de San Agustín 

Arcos en la interior de la iglesia del Convento de San Agustín, en Belchite Viejo

Desandamos la calle Mayor observando ahora las viviendas y los edificios en ruinas desde otra perspectiva, pero la impresión es siempre la misma: dolor, muerte y destrucción.  

Poco antes de llegar al Arco de la Villa, nos desviamos hacia el Convento de San Agustín. Sin embargo, poco queda ya del antiguo convento. Solo la torre y la iglesia han conseguido sobrevivir a la guerra, a los expolios y al vandalismo. Un fino cordel nos separa del interior en ruinas donde décadas atrás los agustinos se reunían para rezar. 

Como recuerdo de lo que algunos tenemos la suerte de no haber vivido, en uno de los laterales de la torre todavía se encuentra encaramado un proyectil que nunca llegó a explotar. Y con el corazón sobrecogido, emprendemos el camino de vuelta, sintiéndonos tremendamente afortunados de escuchar solo nuestros pasos, el viento y el zumbido de las moscas, en lugar de los disparos y las explosiones que resonaban hace solo unas décadas. 

Información práctica 

¿Cómo llegar al Pueblo Viejo de Belchite? 

En coche: 

Llegar en coche es probablemente lo más cómodo. 

  • Se puede llegar por la A-220 y la A-222. La A-220 es una carretera bastante cómoda, aunque entre Cariñena y Belchite hay tramos en los que el asfalto está un poco más dañado.  
  • Se puede aparcar en Belchite Nuevo e ir dando un paseo o aparcar justo al lado del Arco de la Villa. Sin problemas de aparcamiento.

En transporte público: 

Aunque no tienen demasiada frecuencia, se puede visitar Belchite en transporte público desde Zaragoza con los autobuses de la compañía Hife. El trayecto dura alrededor de una hora y el precio está en torno a los 5€. 

Horarios para visitar el Pueblo Viejo de Belchite

Horario exterior recinto vallado

Se puede visitar el exterior del recinto vallado (se ven las ruinas, pero no se pueden recorrer las calles) a cualquier hora del día. 

Horario visitas guiadas Pueblo Viejo de Belchite

Desde hace 8 años, el Pueblo Viejo de Belchite (interior del recinto vallado) solo se puede recorrer con visita guiada. 

  • Viernes: 12h, 16h, 18h
  • Sábado: 10h, 11h, 12h, 13h, 16h, 17h, 18h
  • Domingo: 10h, 11h, 12h, 13h, 16h, 17h

Horario de la Oficina de Turismo

  • De lunes a jueves: 9.30 a13.30
  • Viernes a Domingo: 9.30 a 13.30 y de 15.30 a 17.30

Precio para visitar el Pueblo Viejo de Belchite

  • Visita fuera del recinto vallado: gratis
  • Visita guiada al interior del Pueblo Viejo de Belchite: 8€ 

Las entradas para la visita guiada se pueden comprar en la Oficina de Turismo u online. 

Recomendación: Para poder escuchar bien a la guía, entregan unas audioguías (no es un audio grabado) y unos cascos. Si puedes llevar tus propios cascos, seguro que se escuchan mejor y es un residuo más que le ahorramos al medio ambiente :). 

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3 Comentarios
  1. Responder

    Carmen Ramirez

    14/06/2021

    Jamás me imaginé que existía ese pueblo, con tanta historias. Me parece maravilloso que nos cuente tu vivencia, de tu visita .a Belchite. Muy triste un pueblo muy sufrido por las imágenes tan duras. Gracias por compartir.

    • Responder

      Sandra Andueza

      27/06/2021

      Muchas gracias por tu comentario 🙂

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