Jizo del Abismo de Kanmangafuchi
Japón

Abismo de Kanmangafuchi, en Nikko (Japón)

el
17/10/2019

Pasando el singular puente rojo de Shinkyo y escondido entre las montañas boscosas de Nikko, se encuentra el abismo de Kanmangafuchi, un desfiladero de cuento con un río de aguas cristalinas, que se abre paso a través de la frondosa vegetación.

El olor a hierba mojada, el chapoteo del agua y el silencio nos acompañan a lo largo de todo el sendero, que avanza sinuoso junto a las aguas del río.

Aunque el propio cañón y la exuberante vegetación son ya razón suficiente para disfrutar de esta senda, a lo largo de ella descubriremos los Bake Jizo, estatuillas de niño, con gorritos de lana y baberos de color rojo, que contrastan con el verde de la hierba y el musgo y el gris de las estatuillas.

Desfiladero del abismo de Kanmangafuchi. Nikko, Japón

Los Jizo, guardiantes de los viajeros y los niños

Detalle de los Jizo del abismo de Kanmangafuchi. Nikko, Japón
Detalle de los Jizo del abismo de Kanmangafuchi. Nikko, Japón

En el abismo de Kanmangafuchi, como en muchos otros lugares de Japón, nos encontraremos con las estatuas Jizo, un bodhisattva (en el budismo, se refiere a un ser en la búsqueda de la suprema iluminación) guardián de los viajeros y de los niños pequeños.

Construidos en piedra y azotados por los fríos inviernos y la humedad del río Daiyagawa, los Bake Jizo del abismo de Kanmangafuchi se protegen de la intemperie con sus gorritos y sus bufandas tejidos en lana roja. Según la tradición nipona, los padres que agradecen la curación de sus hijos pequeños o quienes lloran su pérdida ofrecen a los Jizo pequeños obsequios, en forma de gorritos, bufandas y baberos.

Junto a los Jizo es también habitual ver otras ofrendas, como comida, juguetes o monedas, así como piedrecitas a los pies de las estatuas, plegarias para que los Jizo ayuden al alma del pequeño fallecido.

Los Jizo traviesos del abismo de Kanmangafuchi

Sin embargo, las ofrendas no son la única tradición en torno a las estatuas Jizo del abismo de Kanmangafuchi. Cuenta la leyenda que inicialmente flanqueaban el río 100 Jizo. Sometidas a las inclemencias del tiempo y las inundaciones, fueron dañándose o acabaron arrastradas por la corriente.

Hoy más de 70 estatuillas acompañan y cuidan del viajero a lo largo de todo el sendero, pero también juegan con él. Los Jizo del abismo de Kanmangafuchi se divierten escondiéndose y cambiándose de sitio. Despistan al viajero, haciendo imposible contarlas con exactitud. Dice la leyenda que el número de estatuillas que cuentes a la ida, nunca coincidirá con las que cuentes a tu vuelta. ¿Te atreverás a contarlas?

Información práctica para el abismo de Kanmangafuchi

¿Cómo llegar?

  • Cerca de la estación de trenes Nikko salen varios autobuses que te acercarán hasta el abismo de Kanmangafuchi, aunque tendrás que caminar cerca de 1 km para llegar. Tu parada será la número 9 Nishisandō Iriguchi.
  • Te recomiendo que lo mires en este mapa tan estupendo de Tobu Bus
  • La otra opción es ir dando un paseo desde la estación, aproximadamente 3,5 km. La primera parte del paseo será el típico escenario de pueblo de Japón, pero según nos vayamos acercando al bosque y al río el entorno será más bonito.

Horarios

Aire libre. Abierto 24 horas (pero yo no iría de noche)

Precio

Gratis


¿Has contado los Jizo del Abismo de Kanmangafuchi?

¿Te atreviste a contar las estatuillas del Abismo de Kanmangafuchi? ¿Contaste el mismo número a la ida que a la vuelta? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Si no te atreviste a contar las estatuillas, pero te ha gustado la historia. ¡También nos encanta que compartas en redes sociales!

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